Un plan sin acción es solo una ilusión. ¿Te suena familiar? Empiezas el trimestre con grandes objetivos, pero la urgencia del día a día se come la estrategia. Al final, llegas a la meta habiendo avanzado poco en lo que de verdad importa. El sprint de 90 días, gestionado con un tablero de acciones, es el antídoto. Sigue estas 4 fases para lograrlo.
Prioriza tu Backlog de Mejoras
No puedes hacerlo todo a la vez. El primer paso es listar todas las posibles acciones y clasificarlas con una Matriz de Impacto vs. Esfuerzo para identificar dónde debes poner el foco.
Quick Wins
Alto Impacto, Bajo Esfuerzo. **¡Empieza aquí!**
Proyectos Mayores
Alto Impacto, Alto Esfuerzo. Son tus grandes apuestas.
Tareas de Relleno
Bajo Impacto, Bajo Esfuerzo. Solo si sobra tiempo.
Pozos de Tiempo
Bajo Impacto, Alto Esfuerzo. **¡Evítalos!**
Monta tu Tablero de Acciones
Una vez priorizado, necesitas un campo de juego visible. Un tablero Kanban simple es perfecto. Lo importante es que todo el equipo lo vea y que cada tarea tenga un único responsable y una definición clara de "terminado".
Establece el Ritmo Semanal
Un plan muere sin cadencia. La clave es una reunión de seguimiento semanal de 15 minutos, de pie, frente al tablero. Cada responsable responde a 3 preguntas sobre sus tareas "En Curso":
1. ¿Qué he completado?
2. ¿En qué voy a trabajar ahora?
3. ¿Qué me está bloqueando?
Celebra en la Demo de Resultados
Al final de los 90 días, organiza una reunión para que cada responsable muestre los resultados. Esto no es un informe, es una celebración del progreso que genera la energía para el siguiente sprint.